RED DE DERECHOS HUMANOS DE VENEZUELA

miércoles, 15 de octubre de 2014

Después de la Guarimba

24 agosto, 2014

BALANCE DE LA INSTRUMENTALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS


Antonio J. González Plessmann – GISXXI



I. El contexto
Una parte del liderazgo de la oposición impulsó una estrategia insurreccional entre febrero y junio de este año, obligando al resto del liderazgo de la oposición a plegársele para no lucir complaciente frente a su base social. Sectores importantes de clase media y alta se movilizaron, una vez más, convencidos de que con su acción lograrían desalojar al chavismo del Estado. Existe una peligrosa cultura instalada en estos sectores sociales que les permite autopercibirse como víctimas de un gobierno autoritario, a partir de lo cual legitiman acciones de fuerza y se impermeabilizan ante la visión del mundo de las mayorías populares. Por ello, son presa fácil del oportunismo de sectores de oposición que los activan para dirimir sus conflictos internos por el liderazgo.

Los sectores populares venezolanos, aunque sufren el impacto de la crisis económica, no se sumaron a la movilización de la derecha,dado su acumulado de conciencia política, labrada a partir de su protagonismo en la construcción del contenido igualitario de la democracia venezolana. El Gobierno no solo no cayó, sino que al igual que en anteriores intentos opositores desleales con la democracia, salió fortalecido.

II. La instrumentalización de los derechos humanos (DDHH)
La oposición política, las ONG de DDHH que le son aliadas (nacionales e internacionales), el gobierno de EEUU ylas corporaciones mediáticas internacionales, animaron una matriz según la cual en Venezuela, durante las Guarimbas, había una “grave crisis de DDHH”. El objetivo es evidente y carece de novedad: no se trata de proteger realmente a los DHHH del pueblo venezolano, sino de promover un régimen de visibilización selectiva de la situación de los DDHH en el país, que apunta a deslegitimar el proceso de cambios iniciado en 1998. Los DDHH son vaciados de su contenido protector de la dignidad humana y convertidos en instrumento para lograr un objetivo político.

III. El balance internacional
En el ámbito internacional, si juzgamos por el centimetraje y enfoque de la cobertura mediática hegemónica y por las declaraciones de algunas instancias multilaterales de DDHH (como la Alta Comisionada de la ONU para los DDHH), se puede concluir que la estrategia instrumentalizadora tuvo un éxito parcial. No lograron nada, sin embargo, entre los gobiernos de la región ni en los foros multilaterales regionales, que apoyaron sin reservas a la democracia venezolana. Un signo alentador, en este ámbito, es que una misión, de bajo perfil, de respetadas ONG de DDHH de América Latina (no identificadas con el chavismo) que visitó el país en julio de este año, concluyó que “en Venezuela pasa lo que en el resto de nuestros países, aunque probablemente con mayor intensidad en su polarización. Hay una crisis política, pero no una crisis de DDHH”. En consecuencia, descartaron realizar un pronunciamiento público y se plantearon la necesidad de diversificar sus fuentes de información y cualificar su mirada sobre el país.

IV. El balance nacional
En el ámbito nacional, esta nueva arremetida generó algunos saldos positivos que apuntan a fortalecer capacidades. De esa coyuntura nació el Consejo Nacional de Derechos Humanos, instancia estatal que tiene como mandato articular a las instituciones y políticas públicas en la materia, para cualificar y aumentar su impacto. Por otra parte, desde la sociedad, la coyuntura ayudó a nacer, el 10 de mayo de 2014, a “SurDH. Red Alternativa de DDHH”, espacio que articula a cerca de 40 activistas de DDHH con más de 20 años de experiencia en el área (la mayor parte de ellas/os formadas/os en ONG de DDHH que hoy están alineadas con la oposición pero que alguna vez fueron parte de la corriente histórico social de la que nació la Revolución Bolivariana). Sin ser su objetivo principal, SurDH viene a minar el monopolio de la derecha en el campo de los DDHH. Cuestiona el “secuestro liberal” y la “instrumentalización” de los derechos y propone un enfoque transformador, que los vincula a las luchas contrahegemónicas de nuestro pueblo.

V. Los retos
Que sean instrumentalizados por la derecha no significa que no haya violaciones a los DDHH en Venezuela. La reciente denuncia, publicada en el Correo del Orinoco el 02 de agosto de 2014, formulada por la Asociación Nacional de Medios Comunitarios, Libres y Alternativos (Anmcla), el Movimiento de Pobladores, Tiuna el Fuerte y SurDH, entre otros movimientos de izquierda, demuestra que, pese al inicio de una reforma policial, sigue habiendo mucho por hacer para revertir el modelo represor y criminalizador de la pobreza por parte de nuestros cuerpos policiales y del sistema de justicia penal en general.

En el contexto de las guarimbas es evidente, además, que hubo actuaciones violatorias a los derechos, siendo las más graves los cuatro asesinatos presumiblemente cometidos por funcionarios de seguridad. El reconocimiento de estos casos por parte del alto Gobierno y la actitud responsable de la Fiscal General, que ha informado semanalmente del curso de las investigaciones, demuestran una voluntad política contraria al tradicional encubrimiento. Ello no es, sin embargo, suficiente. Resulta fundamental que todas las violaciones a los DDHH ocurridas durante las guarimbas sean investigadas y efectivamente sancionados sus responsables, así como modificadas las condiciones que las hicieron posible. En esta última dirección, cabe exigir que la Reforma Policial iniciada en 2006 sea evaluada, profundizada, sometida a una calendarización y ampliada a otros cuerpos de seguridad como la GNB, el Cicpc y el Sebin.

Por otra parte, la Revolución tiene como retofortalecer sus capacidades globales en el campo de los DDHH. Deben ser reivindicados al menos desde tres dimensiones: a) como un campo en disputa, en el que desde la izquierda tenemos aportes relevantes para reconstruirlos y potenciar su componente transformador; b) como unas poderosas herramientas de lucha, que cuentan con altísima legitimidad nacional e internacional y que han servido históricamente de apoyo a nuestro pueblo; y c) como un pilar ético-político de la Revolución, que aporta contenido sustantivo al socialismo del siglo XXI.

La izquierda y los derechos humanos

Antonio J. González Plessmann *

SURDH

La izquierda se ha relacionado de diversas maneras con el discurso de los derechos humanos. Realizamos aquí un ejercicio de tipificación que, por supuesto, no pretende agotar la complejidad e hibridación de las posiciones que se expresan en la vida política del país, sino servir de entrada a la visibilización de algunos retos de la Revolución Bolivariana en este campo.

1. Rechazo. Una parte de la izquierda desprecia el discurso de los derechos humanos por considerarlo un dispositivo liberal – occidental – colonial que sirve para disimular, tras la igualdad formal (“igualdad ante la ley” o “igualdad de oportunidades”), las desigualdades reales que el capitalismo genera. Entiende que los derechos humanos son, solamente, los derechos civiles y políticos (DCP) o “libertades públicas” e implican, exclusivamente, un comportamiento estatal de abstención (no afectar la propiedad privada, no impedir la expresión, no entrometerse en la vida privada, etc) que es equivalente al rol del Estado que propone el liberalismo económico. Cuando la Revolución Bolivariana es atacada por Human Rights Watch o el Departamento de Estado de los EEUU, este sector siente ratificada su opción.

2. Aceptación como techo. Por el contrario, otro sector de la izquierda considera que en el discurso hegemónico de los derechos humanos (aquel que lo asimila a DCP y a un comportamiento estatal de abstención) se agota el horizonte de posibilidades de mecanismos y garantías para la protección de la dignidad individual y colectiva. Aceptan lo que existe como lo único posible; convierten en techo, lo que debe ser piso. Esto es particularmente visible en una parte de la izquierda que sufrió en carne propia genocidios o persecuciones políticas; así como en un sector de “criminólogos críticos” que convirtieron a los derechos civiles en el único límite al punitivismo. Con esa versión de derechos humanos “de baja intensidad” han venido, también aceptando el modelo de democracia que les es consustancial (la liberal, representativa, de economías de mercado). Han venido dejando de ser de izquierda, aunque no siempre se lean así y, en el contexto venezolano, se encuentran, por lo general, alineados con la oposición.

3. Tecnocracia social de los derechos. Una versión “progresista” de la anterior es la reivindicación de la interdependencia entre los DCP y los derechos económicos, sociales y culturales (DESC); así como la reivindicación de rol activo del Estado para intervenir en la vida colectiva y corregir desigualdades. Aunque los DESC y el Estado “fuerte” no forman parte de la visión hegemónica de los derechos humanos (la que cuenta con más instituciones, mecanismos, instrumentos, doctrina y difusión en medios masivos), sí están reconocidos en importantes, aunque minoritarios, instrumentos internacionales y doctrina. Quienes se relacionan con el discurso de los derechos humanos desde aquí, se mueven solo dentro de los límites que el derecho internacional establece. En su versión tecnocrática, no cuestionan el origen político, económico e ideológico de los instrumentos, instituciones, doctrina, decisiones de instancias internacionales, por temor a “debilitarlas” y relativizar “la universalidad” de los derechos.

4. Construyendo derechos de “alta intensidad”. Una cuarta forma de relacionarse con los derechos humanos es la que apuesta por aumentar su intensidad transformadora en beneficio de los sectores estructuralmente excluidos y/o subordinados. Reconoce el carácter de construcción política de los derechos y potencia, tanto desde adentro del derecho internacional, como desde afuera, las visiones contrahegemónicas que apuntan hacia la democratización de las relaciones humanas, en todos los ámbitos de la vida. Desde adentro, promueve los DESC, los derechos de los pueblos, el derecho a la autodeterminación, la radicalización del principio de igualdad y no discriminación entendido como superación de las desigualdades estructurales a partir de la discriminación positiva a favor de los sectores más vulnerables; así como un rol activo del Estado para garantizar la igualdad real de los DCP. Desde afuera del derecho internacional realmente existente, promueve la necesidad de reconstruir del derechos humanos en función de un diálogo “cosmopolita” que incorpore las visiones de dignidad humana de pueblos y culturas no occidentales; entiende que la organización y movilización popular son, en sí mismas, garantías para el logro efectivo de los derechos y reivindica que solo un contexto de democracia económica, política y cultural permite el goce efectivo de los derechos.

Los derechos humanos son, a la vez, herramientas de lucha y campos de batalla (terreno de disputa). Rechazarlos en bloque (Tipo 1), equivale a perder por forfait y ello explica, en parte, por qué hoy el discurso de los derechos humanos es visto más como un discurso de la oposición que del proceso de transformación. Aceptar su visión hegemónica, asociada a la democracia liberal (Tipo 2), es claudicar. Moverse, temerosamente, en el margen de lo que existe (Tipo 3) es renunciar a la denuncia de todo aquello que, en el propio discurso de los derechos humanos, efectivamente legitima la desigualdad; así como a la posibilidad de ampliar y profundizar las garantías para la protección de la dignidad humana. La Revolución Bolivariana debe pasar a la ofensiva en este campo: dejar solo de reaccionar y defenderse y proponen una ruta y una agenda propia (nacional e internacional), consistente con el cuarto enfoque presentado aquí, que visibilice la profunda interdependencia existente entre construcción de una democracia socialista y goce efectivo de los derechos humanos para todas las personas y pueblos. La reciente creación del Consejo Nacional de Derechos Humanos; así como las consistentes respuestas del Canciller Jaua a los ataques internacionales, son excelentes oportunidades para insistir en esto.

* Director de la Línea de Investigación en Convivencia, Derechos Humanos y Seguridad Ciudadana de GIS XXI

Fuente: http://alainet.org/active/74770

El voluntarismo fascista desprecia al pueblo

25 febrero 2014

Alba Carosio
Red La Araña Feminista – SURDH


El 8 de diciembre el pueblo venezolano manifestó en las urnas su apoyo mayoritario al proceso revolucionario. Esas elecciones no solamente sirvieron para elegir las autoridades municipales, sino también para reafirmar el compromiso de la mayoría con la Revolución.

Desde entonces, las estrategias opositoras arreciaron.

Por un lado, la guerra económica compuesta por aumentos colosales de los bienes, acompañada por escasez de productos más sensibles en los rubros de alimentación, salud, higiene, etc. Por otro, la presión sobre el dólar empujada por quienes reciben divisas para importar y luego venden a precios calculados al cambio no oficial. Especulación, acaparamiento e inflación son las armas de la guerra económica en desarrollo. Del mismo modo, la magnificación por saturación informativa de la situación real de la delincuencia, creando un imaginario de peligro inminente y constante.

Las percepciones de quienes viven en las zonas de clase media acomodada de Caracas y algunas otras ciudades se instalaron como su única referencia. Y sus dirigentes más visceralmente antipueblo tomaron la delantera, en desafío a otros liderazgos oposicionistas a quienes acusan de débiles y conformistas.

Leopoldo López y María Corina Machado instaron a buscar “La Salida” “prendiendo las calles” y con su acostumbrada soberbia llamaron “a  movilizar al país”, apelando a la audacia, la fuerza y la voluntad como elementos aglutinantes en torno al deseo de eliminación expedita del chavismo.

Inmediatistas como son, creyeron tener fuerza suficiente para “incendiar” el país. Y así, convencidos de que la guerra económica había producido un descontento mayor y la pérdida de la base popular del chavismo, se lanzaron por la vía violenta, creyendo que podrían obligar a renunciar al presidente Nicolás Maduro.

También con la secreta esperanza de que la Fuerza Armada interviniera en un país desestabilizado, y por supuesto contando con el recurso siempre a la mano de la intervención extranjera, que sería así presentada como legítima por la “necesidad de proteger a la población civil” y para “defender los derechos humanos”.

Es importante señalar que la apelación a la supuesta violación a derechos humanos y persecución a sus defensores ha sido uno de los recursos propagandísticos más utilizados a nivel internacional, recurriendo a ciertas organizaciones de derechos humanos que sistemáticamente se prestan para presentar denuncias sesgadas, y avalar protestas violentas pretendidamente inocentes.

En las redes sociales de internet circulan instrucciones para organizar bloqueos de calles y ataques a instituciones; se envían y reenvían convocatorias a marchas y concentraciones, a las que por cierto, no acuden líderes y sí una mezcla anárquica de motorizados y peatones, entre los que asoma cierto paramilitarismo. Mientras tanto algunas de las voces de la oposición califican a esta estrategia como de “loquitos” radicales, que solo plantean protestar por protestar, y comienzan a reconocer que les espera una nueva derrota.

En todo esto podemos reconocer los males del pensamiento grupal, ilusiones compartidas no racionales, que fueron definidas por Irving Janis en 1972.

Están presentes en estas acciones: ilusión de invulnerabilidad; creencia incuestionable en la moralidad inherente al grupo; estereotipos compartidos sobre personas fuera del grupo, especialmente oponentes; ilusión de unanimidad, presión directa a quienes se opongan a conformarse, y miembros que protegen al grupo de información negativa.

En su tradicional desprecio por lo popular, siguen negando la voluntad mayoritaria claramente expresada en las elecciones, creyendo que constituyen una vanguardia esclarecida y educada, obviando la cultura y madurez política masiva que es legado de del comandante Hugo Chávez.

Ensimismados en sus propias fantasías, se olvidaron –como siempre- del pueblo. Ese que quiere seguir construyendo paz e igualdad real, que quiere seguir destruyendo la pobreza, que ha demostrado y demuestra que no aceptará nunca más liderazgos sin ética.

Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/voluntarismo-fascista-desprecia-al-pueblo/

Activistas denuncian matriz de opinión sobre violación de DDHH cuyo fin es deslegitimar al gobierno (Prensa)...

http://www.avn.info.ve/node/224024

Caracas, 26 Feb. AVN.- Un grupo de 34 activistas defensores de los derechos humanos pertenecientes a organizaciones venezolanas expresaron su preocupación ante el intento de la derecha de posicionar una matriz de opinión según la cual en el país se reprime a los jóvenes que ejercen su derecho a la protesta pacífica, quienes supuestamente son asesinados por el Gobierno y “colectivos armados” como parte de una situación generalizada y sistemática de violación de los derechos humanos.

Con base en una investigación que coteja informaciones publicadas por medios de comunicación nacionales e internacionales con declaraciones de autoridades del Ejecutivo desde el pasado 12 de febrero, este miércoles a través de un documento afirmaron que tal matriz “evidentemente” tiene la intención de deslegitimar al gobierno del presidente Nicolás Maduro en el país y el extranjero.

Su objetivo es forzar una “salida” no prevista en la Constitución, como ha sido la consigna pública proferida por el derechista Leopoldo López, hoy investigado por la presunta comisión de los delitos de determinador de incendio intencional, instigación pública, daños a la propiedad pública y asociación para delinquir, durante los hechos violentos del día mencionado, de conformidad con la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y el Financiamiento al Terrorismo

Resaltaron los expertos que parte de esta estrategia es utilizar los derechos humanos como instrumento para debilitar a un gobierno electo democráticamente  “y, con ello, vulnerar el derecho a elegir de la mayoría de la población que se expresó en las elecciones presidenciales de abril tanto como en las regionales de diciembre de 2013″.

Recordaron que hasta la fecha 11 personas han fallecido de manera violenta desde que comenzara la espiral de agresiones ocasionada por grupos de choque desde el pasado 12 de febrero.

“En resumen, cuatro de las víctimas fatales han sido atribuidas a los cuerpos de seguridad y las otras siete, a la acción de otros civiles. Lamentamos todas estas muertes, en los mismos términos, y exigimos a los Poderes Públicos el esclarecimiento de los hechos, la sanción a los responsables y la modificación de las condiciones que hicieron posible esas muertes”, expresaron los activistas en el documento.

También solicitaron a los poderes públicos continuar las investigaciones sobre las denuncias de presuntas violaciones a los derechos humanos y rechazan cualquier acción que vaya en contra del nuevo modelo de seguridad promovido por el Gobierno Nacional y consagrado en el Plan de la Patria 2013-2019.

Rechazaron el llamado hecho por factores de la derecha para desconocer los canales constitucionalmente legítimos y forzar una salida anticipada del actual gobierno, en contra de la mayoría de la población que ha respaldado al Gobierno Bolivariano en 18 procesos electorales.

Además, manifestaron su respaldo al diálogo nacional hecho por el gobierno dentro de las normas de la democracia y repudiaron la injerencia e intervencionismo de países extranjeros en los conflictos “que deben resolver la sociedad venezolana y sus instituciones democráticas”.

También condenaron la manipulación que se ha hecho de la situación nacional desde algunos medios de comunicación nacionales e internacionales, así como de organizaciones de la autodenominada sociedad civil.

“Presentan una sesgada e inescrupulosa imagen de la realidad nacional, que alienta la violencia y la confrontación al invisibilizar las responsabilidades de algunos de los actores del conflicto”, dice el comunicado.

Criminalización de sectores civiles

Para el grupo activista otro punto que debe destacarse en la coyuntura nacional es la criminalización “de la vaga figura de los colectivos armados o colectivos chavistas motorizados”, que son presentados como grupos parapoliciales, y acusados en medios masivos y redes sociales como responsables de graves delitos, en supuestos enfrentamientos con los manifestantes opositores.

Ante ello, rememoraron que tanto el comandante Hugo Chávez como el presidente Maduro han puntualizado que los grupos que defienden la lucha armada deben correr con las consecuencias de colocarse al margen de la ley.

“La presencia de algunos civiles armados en manifestaciones de la oposición ha generado la demonización de cualquier motorizado de los sectores populares o colectivo que simpatice con el chavismo. Así se han justificado dispositivos como las guayas (alambres) extendidas en calles y avenidas, a una altura de 1,20 metros aproximadamente, que ya han cobrado dos víctimas fatales”, precisa el texto.

Interrupción violenta de diálogo nacional

Por otra parte, el grupo activista recordó que a finales de enero se produjo un hecho inédito: miembros de la oposición y el Gobierno deciden trabajar coordinadamente en materia de seguridad ciudadana, a partir del llamado al diálogo hecho por el Ejecutivo.

Esas acciones se vieron reforzadas por la ofensiva económica impulsada por el jefe de Estado desde principios de noviembre pasado, para disminuir la especulación y reforzar el abastecimiento. No obstante, al inicio de febrero se produjeron los primeros hechos de violencia en el estado Táchira, coincidiendo con el llamado a tomar las calles realizado por la diputada de derecha María Machado y Leopoldo López.

“Estas jornadas acaban respondiendo a la agenda político-partidista que busca forzar la salida anticipada del gobierno actual. Este carácter también explicaría la concentración de manifestaciones en los estados y en las zonas de la capital donde la oposición tiene mayor número de adeptos. Como era predecible, estas jornadas interrumpieron el diálogo entre Gobierno y oposición”, enfatiza el texto.

Los activistas y militantes firmantes forman parte, entre otras organizaciones, de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, Red de Colectivos La Araña Feminista, Federación Latinoamericana de Familiares de Detenidos y Desaparecidos (Fedefam), Defensoría del Pueblo y la Fundación Afroamérica y La Diáspora Africana, entre otras.

Foro “Izquierda y derechos humanos en Venezuela”. GIS XXI



17 de junio de 2014

La consultora venezolana GISXXI organizó un evento de discusión sobre los desafíos en derechos humanos que derivan de la situación política nacional. Intervienen Antonio González Plessmann (GISXXI-SURDH), Marieva Caguaripano y Ana Barrios (SURDH), y Larry Davoe, secretario encargado del Consejo Nacional de Derechos Humanos.









Human rights situation in Venezuela: An alternative view

Caracas, February 24, 2014

We are a group of Venezuelan human rights activists that have worked for decades in local human rights organizations. Concerned about the current situation in Venezuela, we have decided to take part in the public discussion surrounding recent events with the following comments, findings and recommendations:


About the instrumentalization of human rights discourse

In 2003, Amnesty International warned about the instrumentalization of the human rights discourse in Venezuela [1]. In the current context, this warning remains valid. We are concerned to see how certain sectors of the opposition are trying to convince national and international public opinion that a group of peaceful Venezuelan demonstrators are being repressed and killed by police forces and paramilitary groups, in a context of generalized and systematic human rights violations.

The obvious purpose of this campaign is to delegitimize President Maduro’s government, both at home and abroad, and to force Maduro to step down [“la salida” or "the exit"] [2] through unconstitutional means. Thus, we believe that a human rights discourse is being used to undermine a democratically elected government, in a strategy that violates the democratic will of the majority that was expressed in last year’s presidential and regional elections, held in April and December, respectively.


About the victims

We follow with concern reports of human rights violations and the escalation of violence. In this document, we register the reports about beatings and ill treatment attributed to police and military forces, and the killing of civilians, both by security officials and by armed civilians as of the 24th of February.

An analysis of the cases of violent deaths points to the criminal responsibility of both public and private actors. Up to now, we have known about the following cases:


1. Montoya, Juan (40), 12.02.14, Caracas. Montoya was a chavista leader from the neighborhood “23 de Enero”, west of Caracas. He was killed by gunshot. According to investigations, police intelligence officers of the Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) are responsible for his death [3]. Officers involved did not comply with governmental orders of confinement during the day of the demonstration, and are currently in the custody of the Public Attorney Office.


2. Dacosta, Bassil (24), 12.02.14, Caracas. A young worker who took part in the first opposition demonstration in Caracas that ended in violence. He was killed in the same street as Juan Montoya, a few minutes after Montoya was shot dead. Government investigations point to the same suspects [4].


3. Redman, Roberto (28), 12.02.14, Caracas. An opposition demonstrator, he was the first to assist Dacosta. He was killed several hours later, in a protest in Chacao, east of Caracas. Some witnesses indicate that armed civilians are responsible for his death.


4. Méndez, José Ernesto (17), 12.02.14, Cumaná, Edo. Sucre. Mendez died after a privately owned vehicle ran over him, causing severe injuries in his head. According to preliminary versions, he was killed during a student protest that included shutting down a public street. In a public speech, President Maduro included the victim in the toll of violence. The Public Attorney’s investigation indicates that the case may be unrelated to political violence.


5. Carmona, Génesis (22), Valencia, Edo. Carabobo. 19.02.14. Carmona was shot from behind while taking part in an opposition demonstration. Investigations concluded that gunfire came from within the same group of demonstrators in which the victim was demonstrating.


6. Castillo, Ángel (36), Ciudad Guayana, Edo. Bolívar, 20.02.14. Worker at the Sidor state- owned steel company.. He died shortly after receiving a gunshot in the neck, while he was standing with a group of work colleagues at the end of a pro-government peace demonstration. The shot came from a nearby building where the police found an arsenal of long and short guns.


7. Martínez, Arturo Alexis (54), Barquisimeto, Edo. Lara. Chavista activist, the victim was the brother of MP Armando Martínez, member of the pro-government party, PSUV. He died as a result of a gunshot that came from a nearby building, while he was clearing a path through a protesters’ barricade in the street so that he could continue driving to work.


8. Pedroza, Santiago Enrique (29), 21.02.14. Mcpio. Sucre, Edo. Miranda. While riding a motorcycle in a main avenue of Caracas, he drove through a metal wire strung across a street by opposition demonstrators that cut his throat.


9. Lobo, Delia Elena (37), 21.02.14. Mérida, Edo. Mérida. Lobo died as a result of severe injuries caused by a motorcycle accident. When riding with one of her sons, they ran into a wire trap on the road put in place by opposition demonstrators.


10. Márquez, Alejandro (43), Caracas, 21.02.14. Died as a consequence of blows to the head delivered by National Guard (GNB) officers repressing a small demonstration. Seven officers are being investigated regarding this case [5].


11. Moreno Orozco, Geraldine (23), Naguanagua, Edo. Carabobo, 22.02.14. According to relatives and witnesses, an officer of the GNB shot the victim in the face with plastic pellets while she was taking part in a demonstration on 19.02.14. She died three days after.


The analysis of this data shows that four fatalities appear to have been caused by actions of security forces6, while the other seven victims would have been caused by actions perpetrated by civilians. We deeply regret all those that have died in equal terms. We demand a thorough investigation by the public authorities, the application of sanctions to those responsible for the deaths [7], and the adoption of measures to prevent the circumstances that allowed them to happen from reoccurring.


We also demand an investigation into reports covered by national media, including testimonies of young detainees in Carabobo, alleging incidents of torture and ill treatment. Criminal investigations must also include the damage caused by demonstrators that have been destroying or vandalizing private property, and more so, against public services facilities, such as those pertaining to the Metro of Caracas [8], the public food chain Pdval [9], the national telephone company, Cantv [10], and several electrical supply facilities [11].


About the origin of the protest and the main players

At the end of January, an unprecedented development in the polarized context that has existed in recent years took place. The Government issued a call for national dialogue, in order to design a national agenda for citizen security, and opposition leaders decided to coordinate with the authorities. At the same time, the Government adopted a series of urgent measures to control the effects of speculation and shortage of basic goods.

At the beginning of February, while the dialogue was taking place, the first incidents of violence took place in Táchira, a state of strategic importance due to the fact that it is the epicenter of the illegal smuggling of basic goods to Colombia. This violence took place at the same time as opposition leaders María Corina Machado (MP) and Leopoldo López12, leader of the party Voluntad Popular, issued a public call to their supporters to take to the streets to force the departure of the constitutional government.


Until the day before February 12, the opposition students’ movement demonstrated in order to demand the liberty of those detained following the violent episodes in Táchira. Demonstrations began peacefully, but as the day progressed the protests became violent, and a spiral of violence extended for days. Their initial call was quickly substituted by the call to take to the streets, in order to force the ousting of the government.


In demonstrations such as these, there are people who demonstrate peacefully, while the actions of others suggest that they are demonstrating with the purpose of generating violence [13]. As has been the case in similar instances recently, these events end up being used to promote a partisan agenda that seeks the early departure of the current government. This aspect of the protests would also explain why most of the demonstrations are taking place in the states and in the areas of Caracas where the opposition has more support. As could be expected, the interruption of the dialogue between the Government and the opposition was one of the outcomes of the protests.


Criminalization of civil sectors

Another issue worth highlighting, that’s related to the roster of fatalities, is the criminalization of the vague concept of “armed collectives” or “motorized chavista collectives”, which are accused of being paramilitary groups. Media and social networks have indicated that these groups bear responsibility for serious crimes, in supposed clashes with opposition demonstrators.

For over three decades, there have been small leftwing groups in several parts of the country that uphold the armed struggle, and most of them have said they sympathize with the Bolivarian Government. Given the fact that these groups are armed, President Chávez emphatically asserted the state’s monopoly on the legitimate use of force and warned these groups that they would face consequences if they violated the law [14]. President Maduro has had the same stance. He recently said about the presence of armed civilians in demonstrations: “They shouldn’t have been there in the first place. [Those that used guns] must go to prison” [15].


Due to the presence of some armed civilians at opposition demonstrations, any motorcyclist from working class areas or from motorcycle collectives that support the government are facing public demonization by opposition sectors. This has been used to legitimize the use of wires to block streets and avenues – the wires are strung across streets at a height of around 4 ft , and have been the direct cause of the death of two civilians.


In view of all of the above:


1. We demand that public authorities’ carry out thorough and rigorous investigations of all human rights violations.


2. We strongly reject violations of human rights committed by security forces during some demonstrations of the opposition. These actions are contrary to the new paradigm of security fostered by the Government and enshrined in the “Patriotic Plan” (Plan de la Patria).


3. We reject any call by members of opposition parties to ignore the constitutional procedures that allow for the removal of a government before the end of its term in office. These actions not only are contrary to democratic rule, but also, more directly, clash with the will of the majority of the population, which has backed the government in eighteen democratic elections.

4. We call on the population to avoid responding to the provocations of political sectors that promote violence as a means of advancing their demands, and to denounce these positions before the relevant public authorities.
5. We support the call for a national dialogue, and we urge all parties to take an active part in it, with the purpose of settling their political differences in a responsible manner, with due respect for the rules of democracy and of the social and democratic state of law and justice.
6. We reject the intervention and interventionism of foreign countries in a conflict that must be resolved by Venezuelan society and its democratic institutions.
7. We condemn the misrepresentation of the situation by some national and international media, as well as by several organizations claiming to represent “civil society”, who have presented a distorted and pernicious image of national reality, one that encourages violence and confrontation and fails to acknowledge the responsibilities of several key actors of the conflict. We call on the international community, and most of all on human rights organizations, to corroborate and confirm the information they receive from Venezuela.
Signed by 34 human rights activists that have worked during the past two decades in Venezuela’s human rights NGO.

Notes


1 Amnistía Internacional, “Venezuela: Una Agenda de Derechos Humanos ante la crisis actual”. 2003.


2 “Salida” or “the exit” is the public slogan of the political movement of Leopoldo López.


3 Caracas, 22/02/14: Funcionarios del Sebin que dispararon el 12-F fueron detenidos y entregados a la Fiscalía. Alba Ciudad. In: [http://www.aporrea.org/ddhh/n245737.html]


4 Ídem


5 Days later, the President of the National Assembly, Diosdado Cabello, suggested that Marquez could have been murdered by someone from the paramilitary group of which he was a member. Cabello showed images in social networks that showed Marquez carrying guns, purportedly while on paramilitary training.


6 There are several sources in national media, including: Caracas, Ultimas Noticias, 22/02/14. Funcionarios del Sebin y “vinculados al chavismo” presos por sucesos del 12F. In: [http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/sucesos/funcionario-del-sebin-que-disparo- el-12-f-esta-det.aspx]; Caracas, Ultimas Noticias, 22/02/14. Amigos de Geraldine Moreno rezaron por su alma. In: [http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/sucesos/murio-geraldine-moreno-estudiante-que-fue- herida-e.aspx]; Caracas, El Universal, 22/02/14. Falleció ingeniero golpeado en manifestaciones de la Candelaria. In: [http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/protestas-en-venezuela/140221/fallecio-ingeniero-golpeado-en- manifestaciones-de-la-candelaria]


7 Caracas, Noticias 24, 22/02/14. Maduro anuncia detención de funcionarios del Sebin: “No protejo a nadie que dispare”. In: [http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/223727/?ppp]


8 Caracas, Mpptt, 22/02/14. El Troudi entregará a Fiscalía evidencia audiovisual de ataques al Metro de Caracas y el Mpptt. In: [http://www.mtt.gob.ve/?p=2164]

9 Maracaibo, Panorama, 20/02/14. Ministro Osorio informa que fue atacada sede de Pdval en el estado Carabobo [http://panorama.com.ve/portal/app/push/noticia100782.php]

10 Caracas, Tecnoinforme, 21/02/14. Trabajadores de Cantv repudian ataques a sus instalaciones. In: [http://www.tecnoinforme.com/2014/02/21/trabajadores-de-cantv-repudian-ataques-a-sus-instalaciones/]


11 Caracas, Entorno Inteligente, 21/02/14. Destrozos de grupos violentos a instalaciones eléctricas de Venezuela. In: [http://www.entornointeligente.com/articulo/2082414/GLOBALES-En-fotos-Destrozos-de- grupos-violentos-a-instalaciones-electricas-de-Venezuela-]

12 Caracas, Diario de Caracas, 23/01/14. López y Machado llaman a “prender las calles de lucha”. En: [http://diariodecaracas.com/politica/leopoldo-lopez-maria-corina-machado-haran-anuncios-importantes-hoy- lasalida]

13 Caracas, El Universal, 22/02/14. Cabello anunció la incautación de 360 bombas molotov en Carabobo. In: [http://m.eluniversal.com/nacional-y-politica/140222/cabello-anuncio-la-incautacion-de-360-bombas-molotov- en-carabobo]

14 Caracas, Noticias 24, 07/02/09. Chávez pide que se detenga a Valentín Santana y regaña a Lina Ron. In: [http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/24191/chavez-pide-que-se-detenga-a-valentin-santana-y- regana-a-lina-ron].

15 Ver referencia en nota 3.

domingo, 17 de agosto de 2014

Palestina enfrenta una crisis humanitaria permanente, derivada de la violación estructural del derecho internacional por parte del Estado de Israel


Causas y consecuencias de una ocupación ilegal 

Palestina enfrenta una crisis humanitaria permanente, derivada de la violación estructural del derecho internacional por parte del Estado de Israel 


El Estado de Israel es producto de un sistema de derecho que convalidó la usurpación colonial 
El actual ciclo de ataques contra el territorio de Gaza por parte de las fuerzas armadas del Estado de Israel se suma a una larga trayectoria de agresiones injustificables contra un pueblo sometido desde hace casi siete décadas a la ocupación de su territorio y a múltiples formas de privación de derechos básicos. Esta situación de agresión sistemática se deriva de una decisión adoptada bajo el actual sistema de derecho internacional, en tiempos en que una significativa porción del territorio mundial estaba sujeto al dominio de las potencias coloniales. 

En 1947, la ONU adoptó la Resolución 181, mediante la cuál establecía la “partición” del territorio histórico de Palestina, para la creación de un Estado palestino árabe y un Estado judío. Esta decisión, que contó con el apoyo de 33 estados de un total de 57, derivó un año después en el establecimiento del Estado de Israel, luego de que las fuerzas israelíes llevaron a cabo una ofensiva militar que concluyó con el desplazamiento de una parte sustancial de la población originaria y la ocupación de la mayor parte del territorio. Por su parte, el pueblo palestino se vio privado de la posibilidad de establecer su propio Estado en los territorios cercenados de Gaza y Cisjordania, quedando bajo el control de un protectorado formado por gobiernos de países árabes. 

Consecuencias de la partición colonial de Palestina 
Desde la partición de Palestina, una gran porción del pueblo palestino vive bajo la condición de refugiado, sin opción a regresar a sus tierras, a pesar que desde el mismo año de la creación del Estado de Israel la ONU emitió la primera de numerosas resoluciones instando a la potencia ocupante a permitir su retorno. 

Una parte de la población desplazada subsiste en campos de refugiados dentro del territorio de Gaza, que son administrados por la agencia de la ONU creada para tratar específicamente este problema, y que a pesar de estar protegidos por el derecho internacional humanitario, no están exentos de los ataques aéreos israelíes. El resto se hacina en campos de refugiados en países árabes colindantes, donde ven negados muchos de sus derechos básicos. 

Tras la guerra de 1967, Israel ocupó los territorios de Gaza y Cisjordania, forzando nuevos desplazamientos masivos de población y sometiendo a los habitantes de los territorios ocupados a décadas de agresiones constantes, que periódicamente se convierten en masacres intencionadas de población civil, como la que asistimos actualmente. Si bien en 2005 el Estado de Israel anunció el fin de la ocupación física del territorio de Gaza, desde entonces mantiene un férreo bloqueo de todas sus fronteras y vías de comunicación, lo que significa que sigue siendo una potencia ocupante del territorio; mientras, en el territorio de Cisjordania el Estado de Israel adelanta prácticas de asentamiento ilegal y cercamiento y cercenamiento del territorio para su anexión progresiva. 

Los orígenes y consecuencias de la ocupación de Palestina ponen al descubierto las inconsistencias del derecho internacional existente - un sistema que enuncia la cooperación internacional y el logro de la paz entre las naciones como sus principales objetivos, pero que casi 70 años después, sigue dando cobertura a las prácticas bélicas y de ocupación territorial de las potencias occidentales y sus aliados, que cuentan con resortes antidemocráticos institucionales para asegurar la supremacía de sus posiciones. 

El derecho a la autodeterminación de los pueblos como principio fundamental del derecho internacional 
De acuerdo al artículo 1 de la Carta de las Naciones Unidas, entre los Propósitos de la Organización se encuentra el fomento de relaciones entre las naciones “basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos”. A su vez, los Miembros de la Organización están obligados a arreglar “sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacionales ni la justicia” (art. 2.3). 

El derecho a la autodeterminación de los pueblos encuentra su principal desarrollo en el artículo 1 común a los Pactos de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el cuál señala que “todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación”, en virtud del cuál “establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural” (art. 1.1). A su vez, “para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales”, y “en ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia” (art. 1.2). 

El derecho a la autodeterminación del pueblo palestino 
En lo que respecta al pueblo palestino, el derecho de autodeterminación ha sido explícitamente reconocido en numerosas resoluciones, todas ellas vulneradas por la potencia ocupante, con el apoyo activo o la connivencia de potencias aliadas. En concreto, en la Resolución 58/163 de la Asamblea General de diciembre de 2003 la comunidad internacional “reafirma el derecho del pueblo palestino a la libre determinación, incluido su derecho a un Estado de Palestina independiente”; e “insta a todos los Estados y a los organismos especializados y las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas a que continúen prestando apoyo y asistencia al pueblo palestino para la pronta realización de su derecho a la libre determinación”. 

Autodeterminación y derecho de retorno de los refugiados palestinos 
En 2001, la Asamblea General reiteró en su Resolución A/RES/55/85 el carácter universal del derecho de los pueblos a la libre determinación, “incluidos los pueblos sometidos a dominación colonial, extranjera y foránea”, por tratarse de “un requisito fundamental para la garantía y la observancia efectivas de los derechos humanos y para la preservación y la promoción de esos derechos”. De ahí “su firme oposición a los actos de intervención militar, agresión y ocupación extranjeras”, y el exhorto a que los Estados responsables de esos actos “pongan fin inmediatamente a su intervención militar y su ocupación de países y territorios extranjeros, así como a todo acto de represión, discriminación, explotación y maltrato, en particular a los métodos brutales e inhumanos que se estarían empleando en la ejecución de esos actos contra los pueblos afectados”. La resolución también “deplora la difícil situación de los millones de refugiados y personas desplazadas que han sido obligados a abandonar sus hogares como resultado de los actos mencionados y reafirma que tienen el derecho a regresar voluntariamente a ellos con dignidad y en condiciones de seguridad”. En la actualidad, la UNRWA registra más de 5 millones de refugiados palestinos en distintos territorios, lo que convierte el éxodo del pueblo palestino en la mayor tragedia de esta naturaleza en la actualidad. 

La herencia colonial del derecho internacional 
La Carta de las Naciones Unidas, proclamada en tiempos en que una gran porción de la población mundial estaba sometida al colonialismo, incluye una “Declaración relativa a territorios no autónomos”, que otorga a las potencias coloniales el protagonismo en la administración del derecho a la autodeterminación que la propia Carta proclama como unos de sus principios fundamentales. Desde entonces, la mayoría de pueblos bajo dominación colonial han conseguido su independencia, en numerosas ocasiones a costa de inmensos sacrificios, pero su emergencia como naciones independientes ha generado profundas transformaciones en el escenario internacional. No obstante, Palestina sigue enfrentando las consecuencias de la partición ilegítima de su territorio. 

Si bien la Declaración mencionada legitima la ocupación colonial, establece a su vez que los miembros de la ONU “que tengan o asuman la responsabilidad de administrar territorios cuyos pueblos no hayan alcanzado todavía la plenitud del gobierno propio, reconocen el principio de que los intereses de los habitantes de esos territorios están por encima de todo”; y “aceptan como un encargo sagrado la obligación de promover en todo lo posible (…) el bienestar de los habitantes de esos territorios”. 

A su vez, están obligados entre otras cosas a asegurar “el justo tratamiento de dichos pueblos y su protección contra todo abuso” y “a tener debidamente en cuenta las aspiraciones políticas de los pueblos”, ayudándoles “en el desenvolvimiento progresivo de sus libres instituciones políticas, de acuerdo con las circunstancias especiales de cada territorio, de sus pueblos y de sus distintos grados de adelanto” (art. 72 de la Carta). 

Como potencia ocupante, Israel incumple sus obligaciones internacionales más básicas 
La negación del derecho a autodeterminación del pueblo palestino por parte de la potencia ocupante se manifiesta no sólo en la ocupación del territorio per se, sino en otras numerosas instancias, entre ellas la obstaculización a la creación del Estado palestino, el férreo control de las fronteras del territorio ocupado y de todas las formas de circulación de personas y mercancías, la adopción de medidas de limpieza étnica, la adopción de un régimen de segregación afín al Apartheid sudafricano (que es considerado un crimen por el derecho internacional) y la anexión de facto de parte del territorio, por medio de asentamientos ilegales y otras formas de anexión. Así, como señala la Corte Internacional de Justicia en su Opinión Consultiva relativa al muro que cercena el territorio palestino de Cisjordania, su construcción “menoscaba gravemente el ejercicio por el pueblo palestino de su derecho a la libre determinación y constituye en consecuencia una violación de la obligación de Israel de respetar ese derecho” (párr. 122). 

La aplicación de los pactos de derechos humanos  
Israel ha negado reiteradamente la aplicación de los Pactos internacionales de derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, aduciendo que “el derecho humanitario es la protección proporcionada en una situación de conflicto como la existente en la Ribera Occidental y la Faja de Gaza, mientras que los tratados de derechos humanos están destinados a proteger a los ciudadanos de sus propios gobiernos en tiempos de paz”. 

Esta interpretación unilateral de la potencia ocupante, que niega la condición humana a la población sometida a la ocupación, ha sido desechada entre otros organismos por la Corte Internacional de Justicia en la opinión consultiva señalada. Esta sentencia cita a su vez al Comité de Derechos Humanos de la ONU, que afirmó en 2003 que “las disposiciones del Pacto se aplican a beneficio de la población de los territorios ocupados, para cualquier conducta de sus autoridades o agentes en estos territorios que afectan el goce de los derechos consagrados en el Pacto y entran en el ámbito de la responsabilidad estatal de Israel de acuerdo con los principios del derecho internacional público” (CCPR/CO/78/ISR, párr. 11). 

En septiembre del 2009, la ONU dio a conocer el llamado Informe Goldstone, que documentaba el alcance del ataque que Israel perpetró ese invierno contra Gaza. El informe dio por demostrado que los ataques contra instalaciones civiles de aprovisionamiento de alimentos, de saneamiento de agua y viviendas “fue el resultado de una política deliberada y sistemática de las fuerzas armadas israelíes”, la cuál tenía “el fin de hacer más difícil para la población civil la vida cotidiana y las condiciones de vida dignas”. Asimismo, “atacaron y destruyeron ilícita y arbitrariamente, sin necesidad militar”, instalaciones civiles vinculadas con la alimentación, el agua potable y la agricultura, “con el propósito de privar de sustento a la población civil”. Tras calificar todas estas acciones de “violaciones del derecho humanitario internacional”, el Informe destacó que “esos actos arbitrarios y generalizados de destrucción contravienen las obligaciones de Israel de respetar el derecho a un nivel de vida adecuado de la población de la Franja de Gaza, que incluye los derechos a la alimentación, el agua y la vivienda y también el derecho al máximo nivel posible de salud, amparados por los artículos 11 y 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales”. 

El argumento jurídico de la potencia ocupante es ilegítimo 
Las autoridades de la potencia ocupante justifican de manera sistemática sus agresiones bajo el argumento de que ejercen el derecho a la autodefensa y a su seguridad. No obstante, la ocupación de otro territorio por una potencia extranjera genera la obligación de respetar el derecho internacional aplicable, incluida la obligación de proteger a la población civil y respetar los derechos humanos de la población local. 

En su decisión sobre el muro, la Corte Penal Internacional afirma que “Israel tiene que afrontar muchos actos de violencia indiscriminados y mortíferos contra su población civil”, por lo que “tiene el derecho, y en realidad el deber, de responder a esos actos a fin de proteger la vida de sus ciudadanos”. No obstante, señala, “las medidas que tome deben estar en consonancia con el derecho internacional aplicable” (parr. 141). 

La violación sistemática de sus obligaciones como potencia ocupante por parte de Israel hace que el argumento se diluya en la inconsistencia. Si algo le corresponde al Estado de Israel es la obligación de cesar la ocupación y bloqueo sobre el territorio palestino, desmantelar sus consecuencias y compensar al pueblo palestino por los daños de décadas de ocupación y privación de derechos. A su vez, mientras dura la ocupación, la potencia ocupante está obligada por el derecho internacional humanitario a proteger a la población civil. 

La resistencia activa frente a la ocupación extranjera es un derecho de los pueblos establecido en el derecho internacional 
El derecho que sí está reconocido por la legislación internacional es el derecho de los pueblos sometidos al dominio colonial a luchar por su autodeterminación, y esta es la razón por la cuál SurDH, si bien condena el recurso por parte de sectores de la resistencia palestina a la violencia indiscriminada contra población civil de la potencia ocupante, reconoce el derecho que le asiste al pueblo palestino de luchar por su autodeterminación. 

De acuerdo a la Declaración de Viena de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (1993) “la denegación del derecho a la libre determinación constituye una violación de los derechos humanos”, por lo que los Estados miembros de la ONU están obligados a promover su ejercicio (párr. 3). A su vez, establece que “se deben adoptar medidas internacionales eficaces para garantizar y vigilar la aplicación de las normas de derechos humanos respecto de los pueblos sometidos a ocupación extranjera, y se debe suministrar una protección jurídica eficaz contra la violación de sus derechos humanos” (parr. 3). 

En ese contexto, y “habida cuenta de la situación particular de los pueblos sometidos a dominación colonial o a otras formas de dominación u ocupación extranjeras”, la Declaración reconoce su derecho “a adoptar cualquier medida legítima, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, encaminada a realizar su derecho inalienable a la libre determinación”. Este derecho de rebelión fue incorporado en 1948 a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento fundacional del derecho internacional de los derechos humanos, que señala en su preámbulo que es “esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión". 

El derecho internacional humanitario 
De acuerdo al artículo 2 común a los cuatro Convenios de Ginebra de derecho internacional humanitario, sus disposiciones se aplicarán “en todos los casos de ocupación total o parcial del territorio”. El Cuarto Convenio de Ginebra relativo a la protección de personas civiles en tiempo de guerra (1949) establece entre otras disposiciones la obligación de la potencia ocupante de proteger a la población civil, de abstenerse de privar “a las personas protegidas que estén en un territorio ocupado, en ninguna circunstancia ni en modo alguno, de los beneficios” del Convenio (art. 47); de provocar su deportación o traslado forzoso fuera del territorio (art. 49); de abstenerse de restringir o impedir sus posibilidades de empleo (art. 52); de destruir bienes muebles o inmuebles civiles, “excepto en los casos en que tales destrucciones sean absolutamente necesarias a causa de las operaciones bélicas” (art. 53). 

Estas obligaciones han sido reiteradas en numerosas ocasiones por resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU, entre las cuáles la resolución 446 del Consejo (1979), que declara que el Cuarto Convenio de Ginebra era “aplicable a los territorios árabes ocupados por Israel desde 1967, incluso Jerusalén”, mientras que exhorta “una vez más a Israel, en su condición de Potencia ocupante, a que [respetara] escrupulosamente” dicho Convenio. 

Asentamientos ilegales en territorio ocupado 
El párrafo 6 del artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra dispone que “la Potencia ocupante no podrá efectuar la evacuación ni el traslado de una parte de la propia población civil al territorio por ella ocupado”. A pesar de ello, como constata la Corte Internacional de Justicia, desde 1977 “Israel ha aplicado una política y desarrollado prácticas que entrañan el establecimiento de asentamientos en el territorio palestino ocupado, en contravención de los términos” del Convenio. 

Esta práctica ilegal, que continúa a la fecha de hoy, ha sido rechazada reiteradamente por resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad. En su Resolución 446 de 1979, el Consejo de Seguridad exhortó a Israel como Potencia ocupante “a que desista de adoptar medida alguna que ocasione el cambio del estatuto jurídico y la naturaleza geográfica y que afecte apreciablemente la composición demográfica de los territorios árabes ocupados desde 1967, incluso Jerusalén, y, en particular, a que no traslade partes de su propia población civil a los territorios árabes ocupados”. En 1980, el Consejo adoptó a su vez la Resolución 465, en la que se caracteriza a “la política y las prácticas de Israel de asentar a grupos de su población y a nuevos inmigrantes en [los territorios ocupados]” como una “violación manifiesta” del Cuarto Convenio de Ginebra. 

La anexión de territorio por medio de la construcción del muro en Cisjordania 
En julio de 2004, la Corte Internacional de Justicia emitió una opinión consultiva solicitada por la Asamblea General de la ONU, relativa a la construcción de un Muro que cercena el territorio de Cisjordania y sirve para la anexión de facto de una parte sustancial de su territorio. Si bien el Estado de Israel ha justificado su construcción bajo el argumento de su defensa, la propia Corte ha destacado que “resulta evidente (…) que el sinuoso trazado del muro se ha diseñado de manera de incluir dentro de la zona a la gran mayoría de los asentamientos israelíes en el territorio palestino ocupado (incluida Jerusalén oriental)” (párr. 119). 

De acuerdo a la Corte, la “construcción del muro ha conducido a la destrucción o requisa de bienes en condiciones que contravienen” los convenios de derecho internacional humanitario. Tanto su construcción como la creación de enclaves coloniales en territorio ocupado “han impuesto además restricciones sustanciales a la libertad de circulación de los habitantes del territorio palestino ocupado (con excepción de los ciudadanos israelíes y las personas asimiladas)” y han tenido “repercusiones graves para la producción agrícola”, pues “aísla a los palestinos de sus tierras de cultivo, pozos y medios de subsistencia”. Todo ello “ha generado un aumento de las dificultades que tiene la población afectada para acceder a los servicios de salud, los centros educativos y las fuentes primarias de agua”. A su vez, la construcción del muro, “junto con el establecimiento de los asentamientos israelíes [en territorio ocupado] tiende a alterar la composición demográfica del territorio palestino ocupado” (párr. 133). 

Por todo ello, “la Corte opina que la construcción del muro y su régimen conexo obstaculizan la libertad de circulación de los habitantes del territorio palestino ocupado (con la excepción de los ciudadanos israelíes y las personas asimiladas), garantizada en el párrafo 1 del artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”; así como el ejercicio “del derecho al trabajo, la salud, la educación y un nivel de vida adecuado, proclamados en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño”. El muro y sus consecuencias también contribuyen a “cambios demográficos” en los territorios ocupados que “contravienen lo dispuesto” en el Cuarto Convenio de Ginebra (art. 49.6) y las resoluciones del Consejo de Seguridad relativas a los asentamientos ilegales promovidos por la potencia ocupante (párr. 134). 

La decisión, adoptada por la práctica totalidad de los miembros de la Corte, estableció que: 

  1. El muro que estaba siendo construido por la “potencia ocupante” en “territorio ocupado”, era “contrario al derecho internacional”. 
  2. Israel tenía la obligación de cesar dicha violación del derecho internacional, desmantelando toda la estructura que hasta entonces había levantado. 
  3. Israel debía reparar todos los daños causados por la construcción del muro hasta la fecha. 
  4. Todos los Estados tenían la obligación de no reconocer esta situación ilegal ni de colaborar en forma alguna “con la situación creada por su construcción”; y adicionalmente, los Estados parte de la 4ta. Convención de Ginebra tenían la obligación de asegurar que Israel cumple con el derecho internacional humanitario. 
  5. Las Naciones Unidas estaban obligadas a tomar las medidas necesarias para “poner fin a esta situación ilegal”. 


Poco después de su publicación, la Asamblea General de la ONU acordó mediante Resolución que Israel estaba obligado a cumplir con el mandato de la Corte Internacional. Seis países, incluyendo Israel y EEUU, votaron en contra de la resolución, diez se abstuvieron, y 150 votaron a favor. A pesar de ello, el Estado de Israel ha continuado con la construcción del muro, rectificando en varias ocasiones su trazado para incorporar una porción considerable del territorio de Cisjordania e impulsando la construcción de nuevos asentamientos ilegales en territorio ocupado. 

El derecho internacional humanitario: la responsabilidad de las partes contratantes 
En su resolución 681 de 1990, el Consejo de Seguridad reiteró el llamado a que Israel acatara “escrupulosamente” lo dispuesto en el Convenio de Ginebra relativo a la protección de personas civiles, e instó “a las Altas Partes Contratantes en dicho Convenio a que se [aseguraran] de que Israel, la Potencia ocupante, [acatará] las obligaciones que le [incumban] con arreglo al Convenio”. A su vez, la Corte Internacional de Justicia ha reiterado que todos los Estados partes del Cuarto Convenio “tienen la obligación, dentro del respeto por la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, de hacer que Israel respete el derecho internacional humanitario incorporado en dicho Convenio” (párr. 159). 

En años recientes, diversos gobiernos de América Latina han dado muestras contundentes de su voluntad de cumplir con estos mandatos. Durante el ataque a Gaza de 2009, los gobiernos de Venezuela y Bolivia decidieron romper relaciones diplomáticas con el Estado de Israel, medida que también adoptó Nicaragua en 2010, en ocasión del asalto en aguas internacionales a la denominada Flotilla de Gaza por parte de fuerzas navales del Estado de Israel. A esta ejemplar conducta se suma actualmente la decisión de diversos gobiernos del continente de condenar públicamente al Estado de Israel por sus crímenes contra el pueblo palestino, y de tomar medidas de presión diplomática que van desde la llamada a consultas a los embajadores del Estado agresor al retiro de sus propios embajadores ante la sede de la potencia ocupante. 

En el otro extremo, los gobiernos de la Unión Europea y de EEUU, así como otros gobiernos cuyas acciones son dependientes de éstos, han asumido una política sostenida de complicidad con las violaciones al derecho internacional del Estado de Israel, entre otras cosas justificando sus ataques periódicos, brindando apoyo diplomático irrestricto y convalidando y arbitrando el bloqueo sobre Gaza. Además de contribuir con una ayuda militar que ronda los 3 mil millones de dólares anuales, desde 1972 EEUU ha recurrido en 42 ocasiones al uso del veto en el Consejo de Seguridad contra resoluciones que instaban a Israel a abandonar sus prácticas de ocupación y agresión contra el pueblo palestino. El veto, que es privilegio de cinco grandes potencias y es el mecanismo que más claramente pone en evidencia el carácter antidemocrático de la ONU, fue utilizado por EEUU por última vez en 2011 para bloquear una resolución que instaba al Estado de Israel a desmantelar los asentamientos ilegales en territorio palestino. 

La Campaña de Boicot es la herramienta más eficaz para presionar al Estado de Israel 
En 2005, con motivo del primer aniversario de la decisión de la Corte Internacional de Justicia sobre el muro, alrededor de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina realizaron un llamamiento a la población mundial a participar en una Campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). El propósito de la campaña es lograr mediante métodos no violentos presionar a Israel para que “cumpla su obligación de reconocer el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación y acate completamente los preceptos de la legislación internacional”, poniendo fin a “la ocupación y colonización de todas las tierras árabes y el desmantelamiento del Muro”; asegurando “el reconocimiento de los derechos fundamentales de los ciudadanos árabe-palestinos de Israel para una igualdad completa”; y “respetando, protegiendo y promoviendo los derechos de los palestinos refugiados a retornar a sus casas y propiedades”, de acuerdo al derecho internacional. 

El boicot académico, cultural y deportivo se expresa en la negativa a colaborar con eventos y entidades israelíes o aquellas que brindan su colaboración al régimen israelí; las campañas de desinversión buscan forzar a corporaciones y gobiernos que contribuyen con el financiamiento del Estado de Israel a que retiren su apoyo o colaboración financiera; y las sanciones buscan incrementar la presión diplomática en los foros internacionales, hacia el logro de la justicia en Palestina. A pesar de que ha sido deliberadamente silenciada por los principales medios de comunicación, la Campaña ha venido cobrando un vigor notable en los últimos años, debido a la activación de movimientos sociales y académicos de diversos países. 

Gracias a los logros en materia de boicot y sanciones, el frente diplomático y la Campaña BDS se han convertido en una de las principales preocupaciones de la política exterior del Estado de Israel. Ahora, en el marco del presente ataque, es el momento de fortalecer estas iniciativas, hacia el logro de una justicia duradera para el pueblo palestino. La consecución efectiva de los objetivos de la Campaña BDS – todos ellos mandatos explícitos del derecho internacional – es la única política de seguridad legítima que puede adoptar el Estado de Israel, y la única forma de asegurar una paz con justicia en la región a todas las partes.


SurDH, Red de Derechos Humanos de Venezuela: El Estado de Israel debe ser condenado por crímenes de guerra contra el pueblo palestino

Caracas, 4 de agosto de 2014
PRONUNCIAMIENTO

SurDH, Red de Derechos Humanos de Venezuela: El Estado de Israel debe ser condenado por crímenes de guerra contra el pueblo palestino

“Todo Estado tiene el deber de promover, mediante acción conjunta o individual, la realización del principio de la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos, de conformidad con las disposiciones de la Carta” Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de la ONU

La Red SurDH suma su voz a la condena generalizada de la agresión militar en la Franja de Gaza y el asesinato indiscriminado de civiles palestinos por parte del Estado de Israel – una potencia colonial que viola sistemáticamente el derecho internacional, con el apoyo o connivencia de las principales potencias occidentales.

El actual ciclo de agresión masiva contra el territorio de Gaza, que se inició hace más de tres semanas, es una vez más justificado por las autoridades del Estado de Israel como el ejercicio de su derecho a la defensa. No obstante, el propio Estado de Israel se encuentra en permanente violación del derecho internacional humanitario, que le obliga a proteger a la población civil en los territorios ocupados y a abstenerse de las prácticas de anexión de territorio y limpieza étnica que lleva a cabo; así como del derecho internacional de derechos humanos, al no respetar los derechos de la población palestina. Por su parte, al pueblo palestino le asiste el derecho de rebelión frente a la potencia ocupante, lo que no le exime de respetar los derechos humanos y abstenerse de ataques indiscriminados contra población civil.

Los bombardeos aéreos y posterior invasión terrestre han generado nueva destrucción de la precaria infraestructura civil de Gaza y han supuesto un saldo al 4 de agosto de al menos 1.837 víctimas mortales – la inmensa mayoría de las cuales son civiles, incluyendo 401 niños y niñas, 238 mujeres y 74 adultos mayores– y cerca de 9.500 heridos (una tercera parte de los cuales son niños y niñas). Mientras, entre la población israelí se han producido 3 víctimas civiles, y las restantes 63 víctimas son soldados que formaban parte de la nueva invasión militar a un territorio que ha estado sometido a la ocupación militar desde 1967, y que enfrenta un férreo e inhumano bloqueo de consecuencias equivalentes a la ocupación del territorio.

En la Franja de Gaza viven 1.600.000 personas, 1.200.000 de las cuales son refugiadas. “Durante la última década”, señala la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), “la situación socioeconómica en Gaza ha estado en constante retroceso”. El bloqueo ejercido por Israel desde 2007 “ha producido una grave crisis humanitaria”, llevando en la actualidad a que el 80% de su población dependa de la ayuda internacional, mientras que 57% de los hogares sufren inseguridad alimentaria.

El 30 de julio se produjo el sexto ataque a una escuela de la UNRWA en Gaza, en el que murieron al menos 20 de las 3.300 personas que se habían desplazado a la misma en busca de refugio. El Comisionado General de la agencia condenó el ataque “en los términos más enérgicos” y lo calificó de “grave violación del Derecho Internacional”. También informó que habían comunicado reiteradamente a las fuerzas israelíes la ubicación exacta de la escuela -la última de las ellas “apenas unas horas antes del fatal bombardeo”- para asegurar la protección de la población refugiada. Posteriormente se han producido al menos 2 ataques más a infraestructura de la ONU, con nuevo saldo de víctimas mortales. El Secretario General de la ONU llamó a asegurar la responsabilidad de quienes perpetraron estos actos, que consideró una “atrocidad moral” y una “grave violación al derecho internacional humanitario”.

De acuerdo a la UNRWA, la mayoría de las víctimas de la agresión actual han muerto producto de “lo que parecen ser ataques deliberados a residencias”. La agencia ha condenado firmemente el uso de la fuerza “por parte de las fuerzas de seguridad de Israel en Gaza que causan víctimas civiles y violan el derecho internacional humanitario, al igual que condenamos el lanzamiento de cohetes desde Gaza”.

Esta operación de bombardeos aéreos masivos e invasión militar terrestre contra el territorio de Gaza, que es la tercera y más mortífera de los últimos seis años, se suma a las consecuencias de décadas de violaciones del derecho internacional de los derechos humanos y derecho internacional humanitario, entre otras cosas mediante prácticas como: ocupación ilegal del territorio, desplazamiento forzado de poblaciones, establecimiento de asentamientos ilegales en territorio ocupado, anexión ilegal de territorio por medio de la construcción de muros de segregación y de carreteras de uso exclusivo para colonos, destrucción de los medios de vida de la población local y restricciones sistemáticas a sus derechos humanos, asesinatos selectivos e indiscriminados, secuestros y negación del derecho al debido proceso y establecimiento de un régimen de discriminación y limpieza étnica que ha sido equiparado al régimen del Apartheid sudafricano.

Bajo la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el derecho internacional humanitario, los gobiernos están obligados a impedir la masacre y a asegurar la responsabilidad de los agresores, así como a forzar el desmantelamiento del régimen de ocupación. No obstante, mientras que en los últimos años diversos países latinoamericanos han implementado medidas diplomáticas de presión para lograr ese objetivo, las acciones criminales del Estado de Israel siguen contando con el apoyo del auto-denominado “mundo civilizado”.

La continuidad e impunidad de estos crímenes evidencia la insuficiencia del derecho internacional y el doble rasero de las potencias occidentales: todos los gobiernos que apoyan o contribuyen a justificar la agresión son cómplices de los crímenes de guerra del ejército israelí, especialmente los Estados Unidos de América del Norte (EEUU), país que contribuye con 3 mil millones de dólares anuales al presupuesto militar del Estado agresor y que acude al ilegítimo y obsoleto derecho de veto cada vez que se plantea un desafío a la ocupación ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

Saludamos las nuevas medidas de presión diplomática asumidas por diversos gobiernos latinoamericanos en el marco de la presente agresión, e instamos a los gobiernos que han sido consecuentes con los principios de derecho internacional a profundizar estas acciones con el fin de lograr a corto plazo el cese de la agresión, y de manera estructural, el aislamiento del régimen de Israel hasta que se logre el desmantelamiento de sus prácticas de ocupación militar y Apartheid; así como al resto de gobiernos a asumir una actitud cónsona con su obligación internacional de contribuir al respeto irrestricto del derecho internacional humanitario, el respeto de los derechos humanos del pueblo palestino y el fin del colonialismo y sus consecuencias.

SurDH también apoya todas las iniciativas orientadas a asegurar el enjuiciamiento ante la Corte Penal Internacional de los principales responsables de los crímenes de guerra cometidos por el ejército del Estado de Israel, especialmente los que han tenido lugar en la última década - incluyendo la denominada Operación Plomo Fundido que tuvo lugar en el invierno de 2008-2009, que también arrojó un dramático saldo en víctimas y daño a infra-estructura civil, y en la que las fuerzas armadas israelíes utilizaron fósforo blanco y bombas de racimo, ambas prohibidas por la legislación internacional.

Finalmente, llamamos a las organizaciones y movimientos sociales solidarios a intensificar la presión social para lograr el fin de la ocupación, por medio de acciones de denuncia pública, movilización de repudio, presión sobre sus gobiernos para que adopten medidas efectivas y apoyo a las iniciativas palestinas por su autodeterminación - especialmente la Campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el régimen israelí, impulsada bajo la inspiración del movimiento que acabó con el régimen del Apartheid sudafricano.


Adhieren:

1. Ana Barrios, C.I. 5.451.122, Miembra del equipo coordinador de (Provea 1990-1995). Integrante de Amnistía Internacional Venezuela (2004-2009). Miembra asociada de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz (2000-actual). 
2. Liliane Blaser. Documentalista. Activista en DDHH, con experiencia en Venezuela, Honduras, Irak, Palestina. 
3. Marieva Caguaripano, C.I. 10.378016. Comunicadora. Coordinadora del área de Comunicación e Información, Miembro del Equipo Coordinador, Provea (1990, 1995). Productora de campañas de prevención y concientización sobre embarazo adolescente y violencia doméstica (2010 – 2012). 
4. Alba Carosio, C.I. 11858059. Feminista, Coordinadora de Investigación del Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad Central de Venezuela. Actualmente activa en la Red de Colectivos La Araña Feminista. 
5. Cristóbal Cornieles Perret Gentil. C.I. 10.817.524. Abogado. Miembro de la Asamblea de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz (2006 -); Miembro Consultivo de CECODAP (1999 - 2007); Integrante del equipo de defensa jurídica de ACCSI (1999 ‐2000); Integrante del Colectivo de Atención Integral a los Trabajadores (Aportes, 1995- 1998) e Integrante de Provea (1994- 1995). 
6. Luis Díaz, C.I. 11.488.047. Investigador. Centro para la Paz y los Derechos Humanos. Universidad Central de Venezuela. 1996 – 2009. 
7. Isamar Escalona, C.I. 7.981.055. Responsable de Grupos y Redes. Área de Educación Provea (2000-2006). 
8. Pablo Fernández Blanco, C.I. 23.527.749, Integrante y Coordinador del Programa de Educación en DDHH (1996-2005) y Coordinador General (2006-2012) de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz.
9. Judith Galarza Campos. Afectada por la desaparición forzada por motivos políticos de su hermana Leticia Galarza, efectuada en D.F. (México) el 5 de enero de 1978. Fundadora del Comité Independiente de Chihuahua pro defensa de los derechos humanos y AFADEM. Actualmente Secretaria Ejecutiva de la Federación Latinoamericana de Familiares de De-tenidos Desparecidos (Fedefam). 
10. Jesús Chucho García. C.I. 4.168.353. Fundación Afroamérica y La Diáspora Africana. 
11. Iván González Alvarado, C.I: 7.379.876. Miembro de la Asamblea y Consultivo Provea (1994 – 2013). 
12. Enrique González, C.I. 29.525.916, miembro de Provea (1995-1999), ACCSI (2000-2001), investigador con Cecodap (2002-2003). 
13. Antonio J. González Plessmann, C.I. 10.866.332, Director de la Línea de Investigación sobre seguridad, convivencia y derechos humanos de GISXXI. 
14. Martha Lía Grajales Pineda, C.I. 29.565.914. Coordinadora Programa Educación en DDHH – Red de Apoyo por la Justicia y la Paz (2008 -2009); integrante de la Asamblea de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz. 
15. Alejandra Guédez, C.I. 13.748.311. Antropóloga, productora audiovisual e investigadora, con experiencia en comunidades indígenas y afrodescendientes, consejos comunales, cultores populares, adolescentes embarazadas, niños, niñas y jóvenes. 
16. María Lucrecia Hernández, C.I. 26.783.758, abogada y activista de derechos humanos. 
17. María Paula Herrero, C.I. 14.444.733, ejecutora del área de Comunicación e Información, Provea (1989, 1996). 
18. Elba Martínez Vargas. C.I. 6.914.739. Internacionalista. Gerente del Proyecto de Educación en Derechos Humanos de la Sección Venezolana de Amnistía Internacional (1992-1993). Miembra del equipo de Provea (1994-1996). 
19. Vicmar Morillo Gil, C. I. 7958276. Ejecutora del Área de Información e Investigación de Provea (1993-1999/2000-2004). Integrante de la Asamblea de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz. 
20. Maureen Riveros, C.I. 6.280.434. Comunicadora y activista de DDHH, Comité contra el olvido y por la vida. Provea (1999 – 2006). 
21. Rosinés Villalobos León, C.I. 10.474.725. Integrante de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, (1996 – 2005). 
22. Asia Villegas Poljak, C.I. 6.355.311. Dra. en Ciencias Médicas. Activista del movimiento de mujeres, en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos de la mujer. Defensora especial con competencia nacional en las áreas de salud y seguridad social de la Defensoría del Pueblo (2003 – 2004). Coordinadora de la comisión de derechos humanos y garantías constitucionales de la Asamblea Constituyente (1999).
23. Keymer Ávila, C.I. 14.128.739. Abogado, Investigador y Profesor Universitario. Línea de investigación: Sistemas Penales y DDHH
24. María Elena Rodríguez CI 6913399, Miembra del Equipo de Provea (1995-2007), Miembra asociada de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz (2009-actual).
25. José Ángel Rodríguez Reyes CI. 6.295.334. Ex trabajador de Provea. Año 1997-1998. Miembro de Amnistía Internacional de 1984 hasta 1999. 
26. Ricardo Dorado. Exmiembro y excoordinador del área de Defensa Jurídica de Provea (1991 – 1995). Excoordinador General del Colectivo Aportes (1995-1999). Miembro del área de Defensa Jurídica de Provea (1991 – 1995). Coordinador de Área (1995). 
27. Manuel Gándara. Educador en DDHH 
28. Amaylin Riveros, Trabajadora Social. Equipo fundador de la Defensoría del Pueblo (2000-2005). Integrante del Comité Contra el Olvido y por la Vida.
29. José Manuel Iglesias, Sociólogo. Fundador de Barrio TV.
30. Fernando Pintos, Comunicador. Fundador de Barrio TV.
31. Adriana Gregson, Comunicadora. Colectivo Voces latentes. 
32. Pedro Pablo Fanega, C.I. 6.241.410. miembro del Centro de Organización Comunitaria y Derechos Humanos del Estado Vargas, Codehva (2004-2007). Miembro de la Secretaría Técnica de la Comisión Nacional para la Reforma Policial (2006-2007). 
33. África Matute, C.I. 18.011.961. Abogada y activista de DDHH, integrante del Programa de atención integral a personas víctimas, Red de Apoyo por la Justicia y la Paz (2010 – 2013).
34. Marvelys Sifontes Cerrada, C.I. 13.123.818. Abogada, Trabajadora Social. Activista de los derechos humanos formada en la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz (más de cinco años) y defensora de los derechos de niños, niñas y adolescentes. 
35. Bárbara Tineo Toro, C.I. 14.531.267. Trabajadora social y activista de DD.HH. 
36. Luis Díaz, C.I. 11.488.047. Investigador. Centro para la Paz y los Derechos Huma-nos. Universidad Central de Venezuela. 1996 – 2009.
37. Jesús Chucho García. C.I. 4.168.353. Fundación Afroamérica y La Diáspora Africana.
38. Ricardo Dorado. Exmiembro y excoordinador del área de Defensa Jurídica de Provea (1991 – 1995). Excoordinador General del Colectivo Aportes (1995-1999). Miembro del área de Defensa Jurídica de Provea (1991 – 1995). Coordinador de Área (1995).
39. Colectivo Tinta Violeta.
40. Federación Latinoamericana de Asociaciones Familiares de Detenidos – Desaparecidos (FEDEFAM).
o Voces latentes.